4 de diciembre de 2008

Ácido

Según el concepto de Brönsted-Lowry, es toda sustancia o ión capaz de desprender protones. Contiene hidrógeno y la solución acuosa posee sabor agrio, enrojece la tintura de tornasol y causa el viraje de otros indicadores a coloraciones características, disuelve y reacciona con ciertos metales produciendo sales, y también forma sales con bases o álcalis. Son ácidos fuertes (ácido clorhídrico, ácido nítrico, ácido sulfúrico) o débiles (ácido acético, ácido carbónico) según la concentración del ión hidrógeno que resulta de la ionización.

Cuando se trata de reacciones en disolventes distintos al agua, conviene definir un ácido como una sustancia que se ioniza dando el ión positivo del disolvente. Pueden ser inorgánicos como los ácidos minerales (sulfúrico, nítrico, clorhídrico o fosfórico), muy irritantes y corrosivos para los tejidos humanos; y orgánicos o carboxílicos (acético, fórmico). Entre estos últimos se encuentran los dicarboxílicos, ácidos grasos (oleico, palmítico, esteárico), y aminoácidos.

Se emplean para análisis químicos, como disolventes con mucha precaución, y para el control del Ph de los materiales. En papel se usan para desacidificar sales básicas.